Desde que leí varios libros sobre este tema me he convertido en el mejor cliente de los fabricantes de notas adhesivas. En mi dormitorio frente a la cama antes había una pared blanca y ahora es amarilla, la he llenado con cientos de mensajes para que mientras duermo hagan su trabajo y  mis sueños se cumplan.

En el baño tengo otras tres notas para verlas según me levanto y mi pareja otras tres. Como llego medio dormido muchas veces me confundo y en vez de leer las mías recito las suyas. Cuando me doy cuenta del error rezo para que no funcione, ya que por nada del mundo quiero unos pechos más grandes. Claro que como  ella se equivoque y le crezca lo que yo quiero que me crezca lo vamos a tener claro.

Cuando voy en coche siempre llevo el para-sol bajado, da igual que llueva o nieve, mis frases sobre lo cómodo que estoy en mi auto y el orgullo que siento de conducirlo no me las impide leer nadie. En realidad me cuesta creérmelo bastante, más que nada porque el vehículo tiene veinte años de antigüedad, por los asientos asoman unos alambres que dicen llamarse muelles y los aparcacoches de los restaurantes se niegan a hacer su trabajo con mi automóvil. No se fían, piensan que los puedo denunciar y acusar de haberlo chocado. ¡Si no cabe ni un golpe más!

La ley de atracción la aplico a partir de leer los libros, de momento sin el resultado deseado, estoy a la espera, debe de haber mucha demanda y a mi todavía no me ha tocado el turno. Igual es que tengo que llegar a un determinado número de afirmaciones, seis o siete mil.

Últimamente por mi mente pasa un pensamiento, ¿esta ley funciona desde que leí sobre ella o ya funcionaba antes? Quiero creer que desde que soy consciente de ella, porque como sea desde siempre, lo tengo crudo, bastante mal, porque todo lo que poseo se ha cimentado en la idea del esfuerzo y poca recompensa.

El otro día hablando con unos amigos que al parecer atraen lo que desean me han dicho que no es una cuestión de recitar de memoria cada una de las afirmaciones que he escrito en las trescientas cincuenta notas, que me puedo pasar la vida verbalizándolas y no conseguir nada. El secreto está en sentir la emoción que lleva implícita la frase. ¿Y dónde está esa emoción?, a lo mejor tengo que reescribir de nuevo todo y añadir “y lo siento emocionalmente” para que así funcione  de una vez por todas.

Pues no señor, me dicen que así tampoco se hace, que la emoción se centra en el corazón. Yo la verdad es que no leo con el corazón, o lo hago con los ojos aunque estén medio cerrados como cada mañana o mentalmente, pero con ¿el corazón? Tengo que visualizar una imagen de lo que quiero conseguir. Bien ya lo hago, la tengo localizada en la frente pero no más abajo.

Se ríen de mí, me dicen que no quiero entender nada. Yo protesto, si quiero comprender, pero soy incapaz de ver la imagen en el corazón. Me aconsejan que mentalmente la sitúe en la zona del esternón.

Creo que voy sabiendo lo que me quieren decir, más o menos debe de ser como si llevara una camiseta con una foto en el centro del pecho, pero todo esto sin camiseta ni fotografía, sobre la piel, ¿o más adentro? Y tengo que sentir que ya lo he conseguido, ¿Cómo? Disfrutándolo.

Yo les pregunto que por qué he de centrar mi atención en el corazón y me responden que es más poderoso que la mente. Se conecta directamente con la vibración del Universo. Por lo visto todo es vibración, como ir sentado en mi coche, pero a más velocidad, la vibración, no mi coche, ¡menos mal! Y el Universo está hecho de la misma sustancia que yo y el TODO, actuando como un espejo cósmico que refleja lo que le envío a través de la emoción, la cual es el puente vibratorio que conecta mis deseos con la esencia subyacente del Universo materializándolos en  el mundo físico.

Por si esto no fuera suficiente para volverme loco, mis amigos despejan mis dudas y me dicen que la Ley de Atracción ha funcionado siempre, lo supiera yo o no, que es un aspecto de la Ley de Causa y Efecto actuando desde el inicio de los Universos, Galaxias, o sea para resumir y aclararnos, desde hace mucho tiempo. Yo ni siquiera había nacido.

Ahora sí que he quedado pensativo, si todo lo que hay en mi vida, tanto relaciones, como trabajo, dinero o propiedades lo he atraído yo, ¡pues vaya mierda que he hecho! Si estoy descontento con todo, siempre sentí que tenía que conformarme con lo que la vida me daba, que yo no tenía participación y resulta que ahora si la tengo. Me aconsejan que sea consciente de como he atraído a mi vida lo que poseo, que haga el esfuerzo de relacionar mis anteriores sentimientos con los resultados obtenidos en el pasado, sin dudar de que todo lo obtenido estaba bajo el influjo de la Ley de Atracción. Cuando tome consciencia de la relación existente habré dado un gran paso para  descubrir como atraer  en la actualidad de forma deliberada lo que quiero.

Me estoy sintiendo mal, responsable de todo lo que me ha sucedido, me duele el pecho, mi corazón se encoge, siento rabia por lo que creé hasta hoy, miedo por lo que me espera mañana…

¡Eh! acabo de descubrir la emoción, la simple idea negativa  de que he sido un desastre ha hecho reaccionar a mi corazón, ¡lo estoy sintiendo!, aquí en el centro de mi pecho. Incluso me he visto viviendo con penurias mientras sentía temor. Imagen, miedo, angustia, todo centrado a la altura de mi esternón mientras mi cuerpo flojeaba hasta tener que apoyarme para no caer.

Si lo negativo es capaz de provocar estas emociones y hacer reaccionar a mi cuerpo así, ante la posibilidad de que suceda lo peor, me imagino que las afirmaciones y visualizaciones positivas como mínimo tendrán el mismo poder, ¡qué alegría!, creo que lo he comprendido. ¡A conectarse conscientemente!

 

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